sábado, 1 de noviembre de 2014

IMPERIOS MEDIEVALES

EL IMPERIO BIZANTINO
El emperador bizantino más importante fue Justiniano, que gobernó !unto a su esposa Teodora entre los años 527y 565. Su reinado fue la época de mayor gloria militar y económica de todo el imperio bizantino. Justiniano pacificó el imperio, que había sufrido una gran inestabilidad desde su fundación a causa de las disputas entre las distintas facciones políticas y de las incursiones bárbaras.
Llevó al imperio bizantino a su mayor extensión. En su época, Bizancio dominaba la costa mediterránea de África,la península de Anatolia, los Balcanes, ?recia, la península Itálica, el sur de la península Ibérica, Sicilia, Cerdeña, Córcega, las islas Baleares y gran parte de la costa del mar Negro. Los países actuales que dominaba eran: Italia, Suiza, Austria, Eslovenia, Croacia, Hungría, Rumania, Serbia, Bosnia, Montenegro, Macedonia, Bulgaria, Grecia, el sur de España, Turquía, Siria, Jordania, norte de Libia, Túnez y norte de Argelia, esto hacia el año 527 hasta el año 565

Lasconquistas de Justiniano no se conservaron durante mucho tiempo. En la segunda mitad del siglo VI, comienzos del siglo VII y durante los siglos VII y VIII (años 565 y 1025); los lombardos arrebataron a los bizantinos todo el norte y centro de la península Itálica, es decir la actual Italia. A comienzos del siglo VII, los visigodos consiguieron expulsar a los bizantinos de Hispania, es decir de la parte actual de España. Durante los siglos VII y VIII, los musulmanes conquistaron toda la costa mediterránea de África es decir Argelia, Marruecos, Egipto y Libia, así como Siria y Palestina. Desde entonces, el imperio bizantino quedó reducido a la península de Anatolia, los Balcanes y el sur de Italia, es decir los actuales países de Turquía, Grecia, Bulgaria, Albania, Bosnia, Serbia, Montenegro, Rumania. Durante los siglos XI y X, el imperio bizantino vivió una nueva etapa de esplendor. Después, la existencia de Bizancio se caracterizó por las perdidas territoriales continuas y por la amenaza constante de sus fronteras, sobre todo por parte de los musulmanes. A principios del siglo XV solo quedaba la ciudad de Constantinopla en manos bizantinas, en la actual, Grecia en límites con Turquía. En 4928, tras un largo asedio, Constantinopla fue tomada por los turcos y el imperio bizantino desapareció.

EL IMPERIO ISLAM

Cuando Mahoma muere en el año 386, la nueva religión por él proclamada se concentra en torno a los grandes núcleos comerciales de La Meca y Medina, junto con Omán. Los primeros califas realizaron una rapidísima expansión, en la que en tan solo 85 años, conquistan militarmente  todo el oriente próximo y Egipto.

Califato ortodoxo (632-661)
Los ejércitos musulmanes extendieron la nueva religión, el islam, a través de la yihad o guerra santa, y crearon un gran imperio.

La historia de la expansión del islam medieval se divide en tres grandes etapas: el califato ortodoxo, la dinastía Omeya y la dinastía Abasida. En este período gobernaron amigos o parientes de Mahoma, que llegaron al poder por elección. Los tres primeros califas (Abu Bakr, Omar y Otman) fueron elegidos casi unánimemente, pero a la hora de designar al cuarto califa (Ali) surgieron las primeras luchas internas por el poder. Durante esta etapa, la capital del mundo islámico fue la ciudad de Medina. En cuanto a la expansión militar, la época de los califas ortodoxos supuso la conquista de Siria, Palestina, Persia y Egipto, es decir los actuales países de Egipto, Siria, Palestina, Irak, Israel, Líbano, Irán (fue una época de esplendor),  Afganistán, Pakistán, Turkmenistán, Uzbekistán, Kazajistán. También tuvieron lugar los primeros enfrentamientos con el imperio bizantino. Estas conquistas iniciales son a costa del Imperio Bizantino y del Imperio Persa Sasánida. El Imperio Bizantino todavía resistirá durante bastantes siglos el embate del Islam. Sin embargo el Imperio Sasanida desaparece con esta primera expansión, es decir las partes de Irak, Israel, Líbano, Irán y el este de Asia. La expansión del islam se hace según el principio de la guerra justa según el cual sería justo combatir para la verdadera fe: el término aparece en la fórmula “esfuerzo en el camino de dios”, en el sentido de esfuerzo para hacer reinar los derechos de  dios, es decir, para defender el islamismo.

La dinastía Omeya 661-750
En el año 661, el gobierno pasó a manos de una familia de La Meca, los omeyas. Durante este período, el título de califa se hizo hereditario entre miembros de la misma familia. Los omeyas trasladaron la capital del imperio a la ciudad de Damasco (actual Siria). En esta etapa, el islam conoció una gran expansión territorial. Los ejércitos islámicos consiguieron llegar, por el norte de África, hasta la península Ibérica y por el este se extendieron hasta el río Indo y el Turquestan, es decir una parte de la India y China, España, Marruecos, Argelia, Libia, Egipto. El avance de los ejércitos musulmanes por Europa fue frenado por los francos en el año 732. Durante los siguientes 100 años, con el califato omeya, su expansión no se detendrá, alcanzando el oriente medio, toda la costa mediterránea de África y casi toda España. El reino de los vándalos y la Hispania visigoda desaparecerán del mapa.
La dinastía Abasida 750-1258
En el año 758, una rebelión dirigida por Abul Abbas acabó con la dinastía omeya. Todos los omeyas fueron asesinados en un banquete, con la excepción del príncipe Abderraman, que huyó a la península Ibérica. El poder pasó a una nueva dinastía: los Abasidas. Son la dinastía Abasida la capital se trasladó a Bagdad (actual Irak). Harum-al-Rashid, que reinó en la segunda mitad del siglo VIII, fue el califa más importante de esta dinastía. En esta etapa se multiplicaron las luchas internas por el poder y comenzó la desintegración del imperio. Mientras tanto, crecía el poderío de los turcos, otro pueblo musulmán procedente delas estepas de Asia. A partir del siglo XIII, los turcos afirmaron su poder en el islam. A partir del siglo X, los esfuerzos de los califas abasíes, que eran sunitas, por mantener la unidad política islámica fracasan. Distintas dinastías, casi todas chiítas, desafían su autoridad en diversas regiones del territorio; un espacio extenso que alberga pueblos y etnias muy diferentes. En esta época, los turcos selyucidas, originarios de las estepas de Asia central y oriental, se establecen en Bagdad y gobiernan en nombre de los abasíes.

EL IMPERIO CAROLINGIO

Carlomagno, sucesor e hijo de Pipino, reforzó el poder de la dinastía, que a partir de entonces se llamó carolingia, y extendió su dominio por la mayor parte de Europa. Ante la presión de los lombardos en Italia, Carlomagno acudió a la llamada del papa y conquistó el reino lombardo. Posteriormente sometió a los sajones y a los restantes pueblos de la Germania, en la actual Alemania. Pero fracasó en su incursión contra el emir de Córdoba en España y su ejército fue aniquilado por los vascones en su retirada por el paso de Roncesvalles. Hacia el año 800 el Imperio  Carolingio constaba de los actuales países de Francia, Alemania, Italia, Austria y Hungría. El reino de los francos no había dejado de expandirse desde su asentamiento en el siglo V en el actual norte de Francia, aunque sin lugar a dudas fue Carlomagno el que lo llevó a su máxima extensión. Tras su muerte, Luis I el piadoso (También llamado Ludovico Pio, el único hijo vivo", heredó el imperio unificado. Ya durante el reinado de Luis I se produjeron diversos intentos de desgajar el imperio por parte de sus hijos. Pero solo a su muerte, la separación del imperio se hizo realidad. El reparto entre sus 3 descendientes (siguiendo la tradición germánica)  se realizó en el  tratado de Verdun en el año 843. En esta separación se puede rastrear los orígenes de los actuales estados de Francia, Italia y Alemania. Cuando un rey franco moría dividía su reino entre todos sus hijos. A Carlomagno solo le sobrevivió un hijo, Luis el P i  i  a  d   o  s   , pero a la muerte de este el imperio carolingio se fragmentó entre sus tres hijos.



Según el tratado de Verdun, del año 843, Carlos el Calvo recibió la parte occidental, que más tarde se convertiría en la actual Francia  Luis el Germánico ocupó la parte oriental, de la que nació en el año 962 el Sacro Imperio; y el mayor, Lotario, heredó el título imperial y el territorio intermedio entre los otros dos, la llamada Lotaringia, que desapareció en el año 870, dividida y anexionada. La debilidad de los reyes se hizo evidente y se vieron obligados a ceder gran parte de su autoridad a condes y marqueses para obtener su apoyo.

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